Crisis vs. las condiciones para la innovación
He estado ojeando el informe “Benchmarking EU & US innovation and competitiveness” publicado en febrero 2009, y ante las decisiones recientes del gobierno en la cuestión de ayudas y financiación de la I+D+i creo que debemos empezar tener más miedo que nunca.
Este informe habla sobre la innovación y sobre su importancia para el crecimiento de la productividad y el desarrollo sostenible de la economía de un país, pero también en cuestión de la tasa de supervivencia de las PYMES en los tiempos que corren. Y recordemos en España 95% de empresas son PYMES. La posición 23 con la puntuación de 43,7 (y bajando) para un país que pretende ser uno de G-8 no es para congratularse.

Como dice Onésimo Alvarez-Moro en BlogSalmon :
“ Muchas veces el problema es cómo se define la innovación. Muchos piensan que la innovación es algo grande, requeriendo grandes inversiones y, por lo tanto, que sólo se verá en empresas grandes y en acciones del gobierno. No es así. La innovación son muchas cosas, grandes y pequeñas, tecnología, formas de trabajar y formación, y todos las empresas deben pensar en ello y pueden mejorar su situación.
Aunque los gastos más eficientes provienen del sector privado, ya que ellos están gastando su dinero y serán más rigurosos en el gasto y en la rentabilidad sobre esas inversiones, los gobiernos pueden ayudar estableciendo el entorno que fomente su desarrollo.”
Claro esta que es más fácil hablar en términos generales y de la necesitad de mejora de productividad y de competitividad empresarial, pero cuando nos enfrentamos a la realidad de la bajada masiva de consumo, subida de impuestos para las empresas y los ciudadanos (lo que aun siguen siendo bendecidos al tener trabajo) y unos presupuestos de estado que no hay quien (con sentido común y nociones básicas de aritmética, ya no digo de economía) entienda; “la cosa” ya no esta tan clara.
- Que se debería incentivar la I+D dentro de las fronteras nacionales (empezando por incentivos fiscales hasta ayudas para financiación del equipamiento tecnológico), pero como hacerlo si las empresas no tienen en su mayoría una cultura de innovar arraigada y cada inversión (no confundir con subvención!!) duele.
- Que es necesario abrir las fronteras a inmigración altamente cualificada; ¿en un país donde llegan decenas de pateras con personas en situación de extrema pobreza?, ¿en un país donde el investigador- biotecnólogo o va a EE.UU o se jubila siendo becario?
- El apostar por la economía digital se presenta un tanto difícil en una región donde la brecha digital aún alcanza casi 50% (nr. aprox. hogares con conexión a Internet)
- Que seria conveniente fomentar las instituciones de apoyo a la innovación y la colaboración real entre la universidad y el sector privado- disculpadme pero de esto en el caso de Andalucía prefiero no opinar … y todos sabremos porque….
- Y finalmente, mi favorita, eliminar las regulaciones y normas que obstaculizan la innovación, normalmente camuflados como objetivos de bien publico ( como la protección de datos y de derechos- ¿el “canon” de SGAE?, las profesiones protegidas- ¿ todo el funcionariado?, open source vs. Software propietario, etc.)
Después de leer este informe, sigo sin saber cual sería el camino a tomar, pero yo soy yo, y los políticos debería tener de esto alguna idea más… o eso quiero creer.
De todos modos pienso que este informe ha de ser de lectura indicada, por no decir obligada (por lo menos como manual teórico, ya que requiere mucho trabajo transformar las generalidades expuestas en reformas concretas) no sólo para la ministra Garmendia pero también para los legisladores y analistas de Junta de Andalucía, porque tantos cursos para desempleados no servirán para mucho si las empresas que pudiesen contratarles a posteriori “morirán de hambre”.









Sin pretender resultar presuntuoso,no me parece tan complicado,tal vez por mi desempeño profesional marquetiniano, definir innovación: es aquello que el mercado aprueba como mejor,nuevo, y por lo que está dispuesto a pagar un precio.
Me parece que todavía en la vieja,y avenjetada Europa,no ha entrado el concepto de innovación disruptiva de Clayton Cristensen,y,eso,sin duda, hace falta
Pues si, Ines, tienes razon. La pelicula suena catastrofista, pero es una imagen veridica de lo que estamos viendo. En un entorno de escasez de recursos, nadie piensa en destinarlos a inversiones para romper el circulo vicioso que nos llevo precisamente a esa escasez. Estamos pensando en parches y mas parches para tapar unos huecos que nadie quiere ver donde estan. Con populismo y falta de liderazgo no vamos a ninguna parte.
Pero mientras, hagamos cada uno lo que nos corresponde, mejorar nuestro entorno mas inmediato y reclamar esos cambios que nos merecemos. Buen apunte, Ines, y perdona que haya tardado en leermelo…
Norberto,
Pues claro, no debería ser tan difícil, pero parece que cuando son los políticos que definen los conceptos lo hacen “al revés” primero: que puedo o que me conviene hacer y luego la definición.
Pues así podremos pensar en la innovación disruptiva pero… en términos del bucle infinito jjjjj.
Saludos,